Conocé a la argentina que está atrás de los superhéroes de Hollywood

Victoria Alonso viajó a Estados Unidos para estudiar psicología. Probó como actriz y terminó siendo la responsable absoluta de las películas de El hombre araña, Iron Man, Hulk y otros.

Victoria Alonso es hija de una inspectora de jardines de infantes y de un psicólogo. Nació en La Plata y de chica quería ser veterinaria. Durante la adolescencia empezó a intuir un futuro en el cine. Se quedaba mirando los créditos y buscaba nombres de mujer. Cuando leyó que una mujer había producido E.T. decidió que ella también podía.

A los 19 viajó a Nueva York para terminar la misma carrera que su papá. Además intentó ser actriz aunque los primeros castings fueron una desilusión. Le decían que era demasiado flaca, o demasiado gorda, latina pero blanca, con acento pero sin el acento suficiente.

“Me di cuenta de que había muchísimas decisiones que no iba a poder tomar con respecto a mi vida”, comenta. “Pregunté quién hacía las decisiones y me dijeron ‘los productores’. Entonces dije: ‘Voy a ser productora’”. No quería que otros decidieran mi camino”.

Victoria voló a Los Ángeles y trabajó como asistente de producción en publicidades, hasta que empezó su verdadera carrera, literalmente por accidente. La asistente de un ejecutivo de Digital Domain, la compañía de animación y efectos visuales del director James Cameron (Titanic, Avatar), se había quebrado una pierna y no podía hacer su trabajo. Entonces Victoria la reemplazó y, desde la periferia, quedó atrapada por un área que siempre estaba en el centro de la acción.

Con el tiempo llegaron las grandes ligas. Produjo para Shrek (2001) y El gran pez (2003). Era buena tomando decisiones. “Fue cuestión de admitir que no sabía nada”, dice. “Pero me di cuenta de que los artistas, los compositores y los técnicos querían compartir su conocimiento y yo podía ayudarlos; traducir a los que no tenían voz para ayudar en la eficacia de la producción y ganar tiempo para la parte creativa”.

El cine la hizo viajar por todo el mundo. Conoció Marruecos, España, Inglaterra, Canadá, Australia y Sudáfrica. Cuando un productor le dijo que su próximo proyecto se filmaría en Los Ángeles, ella aceptó sin saber en qué se estaba metiendo, sólo porque “quería estar cerca de su casa”. Cuando se dio cuenta, estaba trabajando para Iron Man, la película icónica de Marvel, que terminó convirtiéndose en una de las 15 películas más taquilleras de la historia junto a Los Vengadores: la era de Ultrón, Iron Man 3 y Capitán América: Guerra Civil.

Trabajó durante una década como productora y responsable de efectos visuales: la idea del Capitán América raquítico convertido en musculoso, el mapache y el árbol que camina de Guardianes de la Galaxia, y todo lo que se ve de Pantera Negra en Capitán América: Guerra Civil.

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Marvel y Disney empezaron a valorar otro rasgo de su trabajo. “Se la conoce por encontrar maneras creativas de controlar los costos de los efectos visuales y por haber construido un canal global para la compañía”, publicó la revista Variety en septiembre de 2015, cuando Victoria fue ascendida a vicepresidenta ejecutiva de Producción Física. El nuevo rol siguió sumándole horas a su día. Supervisa a los equipos creativos desde las primeras etapas del diseño hasta la postproducción, pasando por todos los desafíos que se presentan durante el rodaje y el armado de los efectos.

“Es complicado, no te lo voy a negar”, reconoce. “Como tener una familia gigante de italianos, donde todos tienen un montón de opiniones, dolores y necesidades, y sienten que lo suyo es lo más importante”.

En un solo día, Victoria –que no duerme más de cinco horas– puede resolver cuestiones de seis películas distintas: una conversación sobre el casting, una charla sobre los efectos de una escena, otra sobre la música, una sesión de posproducción. Suena agotador: “Siempre hay algo que le podés cambiar: un color que te faltó arreglar, una palabra que podrías haber incluido”.

Victoria creó su destino mezclando inventiva sudamericana y resolución anglosajona, con la eficacia como norte y la autoexigencia a niveles estratosféricos.

En 2013 fue invitada a integrar la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, la organización de productores, directores, actores, guionistas que entrega los Oscar.

En febrero de 2017, cuando recibió el Visionary Award, la Asociación de Efectos Visuales la describió como “una fuerza creativa increíble y una productora de punta, cuya visión única ha entregado algunas de las franquicias cinematográficas más populares de todos los tiempos”. Ella sabe que Hollywood se rinde al éxito, cobra facturas y paga ganancias.

“Nuestras historias son universales –dice Victoria–. Hablamos de amistad, familia, éxitos, fracasos, mentiras y verdades. Los superhéroes tienen errores y tratan de resolverlos como pueden. Sus limitaciones son un poco nuestro espejo. Nos permiten hablar de cómo podemos ser mejores. ¿El personaje más argentino? Tony Stark (Iron Man), que te hace reír sin querer y se la cree. Tiene mucha capacidad y grandes virtudes, pero a veces se tendría que callar la boca. Menos es más. Es una de las cosas que sigo tratando de aprender.”

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