Murió Úrsula Le Guin, creadora de Terramar

Sus novelas se destacan dentro del género por su mirada ecologista y feminista. Tenía 88 años.

Ursula K. Le Guin,la inmensamente popular autora que trabajó con conciencia ecológica y feminista en el campo de la ciencia ficción murió este lunes en su casa en Portland, Estados Unidos. Tenía 88 años y un trabajo enorme con libros como La mano izquierda de la oscuridad, El nombre del mundo es bosque y la serie de Terramar.

Lo confirmó su hijo, Theo Downes-Le Guin, que no precisó la causa pero dijo que estaba enferma desde hacía tiempo.

En los libros de Le Guin había brujería y dragones, naves espaciales y conflictos planetarios. Pero incluso cuando sus protagonistas son hombres, evitan la postura machista de tantos héroes de ciencia ficción y fantasía. Los conflictos a los que se enfrentan suelen estar arraigados en un choque de culturas más que por el juego de espadas o las batallas espaciales.

Sus libros se tradujeron a más de cuarenta idiomas y vendieron millones de ejemplares alrededor del mundo. Algunos se siguieron reeditando durante cincuenta años, como La mano izquierda de la oscuridad (1969), ubicado en un planeta en el que los seres humanos no tenían un género fijo: uno era el macho o la hembra de acuerdo al vínculo que entablaba con su compañero. Así, una persona podía ser madre de un niño y padre de otro. “Eliminé el género, a ver qué quedaba”, dijo en una entrevista.

El crítico Harold Bloom la describió como: “una creadora magníficamente imaginativa y una gran estilista” que “ha elevado la fantasía a la alta literatura”.

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Los escritos de Le Guin van de las aventuras para jóvenes a las fábulas filosóficas. Combinan historias convincentes, lógica narrativa rigurosa y estilo lírico para atraer a los lectores a lo que llamó las “tierras interiores” de la imaginación. Tal escritura, ella creía, podría ser una fuerza moral.

“Si no podés imaginar los resultados de tus acciones, no hay manera de actuar de forma moral o responsable”, le dijo al diario inglés The Guardian en una entrevista en 2005. “Los niños pequeños no pueden hacerlo; los bebés son monstruos morales, completamente codiciosos. El “agradable deber” del escritor, dijo, es hacer volar la imaginación del lector con “el mejor y más puro alimento que pueda absorber “.

Nació como Ursula Kroeber en Berkeley, California, el 21 de octubre de 1929; era la menor de cuatro hermanos y la única hija mujer de dos antropólogos, Alfred L. Kroeber y Theodora Quinn Kroeber. Su padre era un experto en los nativos americanos de California, y su madre escribió un libro aclamado, “Ishi en dos mundos” (1960), sobre la vida y la muerte del “último indígena” de California.

Siendo muy joven se sumergió en los libros sobre mitología. Pero en la adolescencia perdió el interés en ellos porque “parecían tratarse todos de armamento y soldados: hombres blancos que salen y conquistan el mundo”.

A principios de los 60 había escrito cinco novelas, todas inéditas. Se situaban en un país imaginario en Europa Central, llamado Orsinia. Para que sus escritos tuvieran una mejor recepción decidió probar con la ciencia ficción.

Su primera novela en este género fue El mundo de Roccanon, de 1966. Dos años después llegaría Un mago de Terramar, el primer libro de la saga de un mundo donde la magia es tan necesaria como cualquier ciencia y su moral, igualmente sospechosa.

La serie tenía influencias de El señor de los anillos, de Tolkien. Pero en lugar de organizarse como una guerra entre el bien y el mal, las historias de Le Guin buscan un “balance” entre fuerzas opuestas, un concepto que tomó del estudio del taoísmo.

“Tengo una larga y buena carrera”, supo decir. “Y ahora, al final de ella, no quiero ver ver que la la literatura latinoamericana termina hecha de libros de saldo”

Fuente: The New York Times

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